miércoles, agosto 15, 2007


M1507
Estos últimos días han resultado ser un pasaje interesante en mi guión de vida. Conectar frágil e irrealmente arrancadas al mar con la gran ciudad me ha planteado una serie de tensiones en el pensamiento y las emociones, que tiene como telón de fondo un dejo de amargura derivado del desamor, pero la del cual creo, ha triunfado la 2° alternativa.

¿Cómo? Bueno, con respecto a nuestras alter-egos fundamentales, las mujeres, estas pueden ser entendidas desde un punto de vista mítico, en la cual cada una de ellas es parte y todo de una fuerza complementaria, necesaria para la mantención, expansión y consolidación de nuestra especie.
Sin embargo, en la práctica la cosa se vuelve más mundana. Me gustan las que pueden a uno tratarlo de caliente, traspasando con ello su propia fiebre corporal y psíquica, quizás como forma de orientar las interrelaciones. Me defraudan las que se asumen como trofeo, debe ser que uno es tan gueón cuando anda encantado por una fémina, que puede caer y pujar por sincronizar vidas tradicionalmente paralelas. Quizás es el costo de creerse Pepe Lepouf, como un pequenísimo dundy de boite. De todos modos, es un buen momento cuando se esta en la desorientación, ya que al socializar bajo la noche, se descubren nuestras mundanos placeres, así como nuestra zona oscura, nuestra enana café.

Por lo general, se podría definir la vida en pareja en términos de la isostasia de los componentes, esto es, en cuanto a la simetría o asimetría del acoplamiento. Creo para nuestra realidad, sin caer en generalizaciones burdas, que la generación previa al 60’ tiene dispositivos conservadores en su andamiaje simbólico, esperando con ello, relaciones patriarcales, por tanto asimétricas. Esto corre para niños y niñas, criados bajo patrones, prácticas, valores y costumbres, que define además en segmentos de géneros homosexuales. Al parecer ahí llegamos al sexo, del cual podemos extraer en su conformación lo que algunos han denominado como activos y pasivos. Con respecto a la heterosexualidad vista desde lo moderno tardío, más bien asumo un acoplamiento, en la óptica de un patrón cultural de entender las relaciones con la otra igual, como esas hermosas mujeres capaces de amar y pensar en la horizontal, eróticas por vocación, fieles e infieles cuando lo quieren, de las cuáles uno puede esperar una hermosa y profunda mirada o la frialdad e indiferencia fraternal a la hora de poner las estacas de orientación del camino compartido. Por mi parte, poca pinta, pero caracter derivado del cultivo por la vocación de estudiar lo que no pasa y lo que nos podría pasar. Quizás de esas atracciones latentes que no son detactadas por todos.
Desde mi parecer, siguiendo con ello a Mascareño, esto de la relación de pareja conlleva amor y sexualidad, que no es posible entender el amor sin la sexualidad, así como esta sin la otra. Ese primer elemento nos puede dar luces a caminos simétricos de interrelación con la alter-ego. Esto implica reciprocidad de dones, reciprocidad de acciones, reciprocidad de emociones.
Aún cuando soy escéptico sobre la condición humana, creo que existen caminos de iluminación, paz y compenetración de seres. Debe ser la marihuana lo que a uno lo pone sensible, sin embargo, a la hora de cuando late el corazón, nos da luces para detenerme, mirar y reflexionar, resguardando con ello mi yo, así como el de mi alter.
Estos últimos meses he desatado el nudo de las emociones, quizás madurando la capacidad de decir y hacer, tomar riesgo y tirarme al vacío de ser necesario. Como esa triste condena que decía Calamaro, un Sísifo. En paralelo, me ha conectado de manera creativa y optimisma con mi oficio, así como con la proyección de la vida. Te debo una a ti, así como a los que han estado en los grupos. Prefiero andar riéndome solo en la calle pensando en ti, a andar gris por la vida y guardando los sueños en cajitas y cofres de cemento.

Agosto, 2007.

1 Comments:

At 1:07 PM, Anonymous Anónimo said...

"esas hermosas mujeres capaces de amar y pensar en la horizontal, eróticas por vocación, fieles e infieles cuando lo quieren, de las cuáles uno puede esperar una hermosa y profunda mirada o la frialdad e indiferencia fraternal a la hora de poner las estacas de orientación del camino compartido".

Tus relatos me hacen recordar el Cóncavo y Convexo de Roberto Carlos... bonito por demás, lo resume todo. Con eso basta para un desamor de aquellos.

 

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