Conversando con un sandinista.
Debe ser por los azares que me tope con este sujeto. En realidad, su nombre no lo había escuchado ni en pelea de perros, de todos modos venía a nuestra clase con el fin de realizar un seminario intensivo por tres días, al cual ya el primer día no fui.
Ya en el segundo, entre medio de concepciones sobre el capitalismo, sus vertientes y las condiciones de desarrollo y subdesarrollo, se le hizo una proposición para posterior a la clase, partiéramos con un grupo de compañeros, entre ellos peruanos, nicaragüenses, mexicanos, uruguayos, colombianos y por supuestos su par de chilenos, a seguir conversando entorno a América Latina y la izquierda en el contexto del siglo xxi. Fui ahí donde tuve la oportunidad de estar frente a un sandinista.
Hoy convertido en un destacado académico avecindado en Madrid, este doctor en relaciones internacionales, nos sumergió por su historia y su percepción entorno a la historia. Desde los fracasos de la revolución sandinista por la escasez de dinero, energía y alimentos, sus viajes por China y América latina, sus percepciones sobre la mundialización, el capitalismo y la pax americana, hasta llegar finamente a dar cuenta de nuestra condición continental. Fue aquí donde irrumpieron las visiones entorno al gatopardismo de ciertos intelectuales ex, como Mario Vargas Llosa (para que hablar de su niño), además de la fragmentación en que se encuentran las sociedades, transformadas más que en sociedades duales, en sociedades donde todavía impera el mundo premoderno, oligarca y estamental.
No todo fue tanta seriedad, también hubo rato para la negritud del humor, como un gueveo entorno a que le gustaba el Real Madrid, equipo del caudillo. También hubo su momento para la tristeza, en tanto el comprender naciones que han tenido profundos quiebres, como Chile o Nicaragua, han dado paso muchas veces a que aparezcan Síndromes de Estocolmo o desperfilamientos de las ideas y prácticas matrices de cambio social.
Entre medio de empanadas, pizzas y birras seguía la conversación, centrándonos principalmente ahora en que se requiere hacer para profundizar el cambio social. Para ello se planteaba destruir los cimientos precapitalistas de nuestras sociedades, a través de una fuerte revolución agrícola (evidencia empírica de todo desarrollo, que no solo implica repartir la tierra), procesos de reestatalización de sectores energéticos y de industria alimentaria, así como un fuerte impulso a la complementariedad y potenciación de una comunidad sudamericana. Para ello se requiere que las fuerzas de izquierda asuman los retos de dudar primeramente que lo que han hecho (esas ideas que yacen a 15.000 metros de altura), para luego llevar a cabo un proceso de convergencia política, siendo central para ello el reconstruir Estado, así como organización política, a través de partidos políticos.
Un Estado debe basarse, para ser legitimado por la ciudadanía, en satisfacer una serie de necesidades básicas, como la alimentación, educación y trabajo. Así mismo, este Estado o una comunidad de Estados debe de comprender que todo sistema viable requiere de energía e información para su sustentabilidad, por lo que es vital reestatizar las fuentes energéticas existentes, así como llevar a cabo planes para impulsar otros tipos de medios energéticos. Frente al tema de la información, resulta prioritario en este contexto de dominio ideológico americano el impulsar la socialización de perspectivas de mundo a través de medios de comunicación con sesgos latinoamericanistas.
Finalmente, planteó este sujeto el no olvidar que la historia es dialéctica, que ningún imperio a perdurado forever, sino que de sus cenizas emergen otros, por lo que hay que estar atentos, tanto en la destrucción desde que nos toca presenciar, así como del que tenemos que construir desde ya. Debo reconocer lo cautivante de estar en presencia de un actor político que utilizó la violencia para llevar a cabo su proyecto político, como también esa capacidad de asumir los fracasos y de estar siempre atento a los signos de los tiempos. No comparto muchas de sus percepciones, pero el vital para mi el poder oler y tactear nuestra condición humana a través de otros métodos que no son los míos. Si tengo varios puntos en común, como la buena opinión sobre el Presidente Bolivariano Hugo (esto último es panfleto, por orden de la dirección de la Fundación FSBS-NNEC).

1 Comments:
Mi amigo lindo, solo pase a decirle, que este 24 tenga la mejor de las navidades, y lo pase de lo mejor este año que llega.Muchas buenas vibras para ti y tus nuevos caminos.Un abrazo.Ari
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